Reportaje que se desprende del texto de la conferencia dictada por la periodista y coach Gilda Jiménez en el evento Explosión Creativa realizado en Caracas en julio de 2016.

A veces pareciera que la vida es cíclica y nos movemos en un círculo  repitiendo la misma historia. Pero sucede que en ese transitar, existe un punto de inflexión que nos despierta y nos invita a decir quiero dar el salto,  abrir nuevas puertas y modificar lo que tengo. Si ese inciso llega a nuestras vidas ya hemos tenido un primer desplazamiento, porque en principio reconocemos que nuestra vida profesional debe dar un giro.

No acudimos a un terapista sino reconocemos que hay una situación que nos perturba. Así mismo sucede cuando decimos: “ Este es el punto de quiebre y ahora qué debo hacer con lo que tengo para emprender”.

Pero una vez que reconocemos la necesidad de una actitud diferente, cómo lo haríamos. ¿ Nos lanzaríamos en paracaídas sin pensarlo dos veces?. Seguro que al hacerlo tendríamos  un previo conocimiento   de cómo hacerlo, cómo emprender esta gran aventura de tener la sensación de sentirnos libre, en las nubes , en el cielo y luego aterrizar sin tropiezos.

¿Pero  qué hacer con lo que tenemos a través de una herramienta tan poderosa como El coaching?.

Coaching y emprendimiento.

El coaching es un proceso de revisión que permite encontrar lo que deseamos a través de cambios positivos. Mediante el mismo, podemos redireccionar nuestra perspectiva en relación a circunstancias, por medio de competencias básicas como la observación en torno a nuestras vidas .

Ahora bien, ¿ Cómo podemos relacionar el coaching con el emprendimiento?. Si vemos al coaching como un sistema de aprendizaje que nos permite el desplazamiento hacia nuestras metas, y el emprendimiento como  la capacidad de hacer un esfuerzo adicional para alcanzar un objetivo iniciando proyectos propios , podemos afirmar que hay una aproximación entre ambos conceptos, ya que a través de los mismos, se pretende incrementar el máximo  número de acciones que se deben tomar  en cuenta para el logro.

Sin embargo, los procesos de coaching nos abren la posibilidad de apuntar hacia lo que pretendemos como emprendedores, mientras que el emprendimiento por si solo puede constituir un fracaso si no estamos claros con los pasos a seguir y nuestras competencias.

A través de las distinciones ontológicas del coaching podemos crear espacios más nobles que permitirán un claro horizonte.

Uno de los ejercicios más frecuentes que se practican en los procesos de coaching es el ciclo de la causa y efecto o de las creencias y resultados. Como bien lo ha mostrado el reconocido coach español Gregory Cajina con su modelo del ciclo de creencias.

Cajina en su libro Coaching y emprendimiento, afirma que dicho ciclo: “ Es un mecanismo  normalizado que cada uno de nosotros integramos en nuestra experiencia vital”. El sostiene  que el modo en que nuestra mente tiende a actuar persigue la alineación y la coherencia entre lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos. Es decir, que justificamos nuestros hechos, los racionalizamos y accionamos en relación a nuestras creencias bien enraizadas como por ejemplo : “Vamos a la escuela para graduarnos en primaria, avanzamos a la universidad por un título profesional y nos graduamos con la finalidad de ser un empleado próspero y estable.”

Pero supongamos que desmitificamos esa creencia.

Lo primero que hay que hacer es:  Creer en nuestras competencias…por consiguiente esperamos que suceda, por tanto actuamos acorde a que… incidimos en los resultados…  confirmamos el resultado que esperábamos y por ende, validamos nuestra creencia y nos sentimos bien.

Partiendo de lo primeramente expuesto hablamos de 3 pasos para dar el salto: Inflexión, reconocimiento y creencia.

Ahora tras estos pasos ,  hay que  hablar de una competencia básica la cual tiene que ver con  el coaching y es el modelo de la observación porque esta competencia apunta hacia el desplazamiento que debemos tener encaminado hacia nuestros objetivos de emprendimiento. Es decir de que nos damos cuenta.

Pueden haber muchas razones:

No me gusta mi empleo,

Me fastidia cumplir horarios

No me gusta marcar tarjeta

No me gusta que me gobiernen

Gano poco y quiero ganar más

Puedo hacer esto mismo de manera independiente

Puedo arrastrar mis clientes a mi empresa particular

Después de esa observación primaria, entraría  la expectativa que tenemos en relación a nuestra necesidad: La inquietud que está conectada con esa necesidad y luego la posibilidad que es el camino con todos los pasos que nos conduce a la transformación.

Casi con frecuencia, las ideas de emprendimiento surgen de requerimientos reales, urgentes y no precisamente de un Plan de negocios; si hacemos una encuesta entre los emprendedores, aquellos que tienen negocio propio, la mayoría responderá que estos se iniciaron por dos razones: Por una experiencia empírica que los condujo a crecer o por la imperiosa necesidad de inventar su propio destino laboral tras quedarse sin empleo .

Según los especialistas en Planificación y organización estratégica, aflora la  obligación que conduce a la invención de un negocio, el cual  casi siempre, es por ensayo y error, alguna de las veces  supera la difícil barrera de su evolución y otras muere súbitamente.

Hay infinidades de buenas experiencias que se han posesionado en el mercado como por ejemplo, las microempresas familiares de alimentos, bebidas, ropa, accesorios, etc.

Sin embargo, es necesario entender que emprendemos por ensayo y error pero, se debe tomar en cuenta que luego  existe un plan de negocios para organizar el crecimiento de la empresa. El emprendedor “aprende emprendiendo un negocio”, pero muchas veces muere en el intento porque no hay una cultura del emprendimiento, ni mucho menos hemos sido educados para ello.

Además nos cuesta asumir cambios, somos poco combativos. luchadores, forjadores y nos da miedo ejercer  el rol del emprendedor. Para ello se necesita una disciplina muy rigurosa, una metodología que consiste en una plan estratégico apuntando a metas y objetivos y, para lograr los mismos, deben existir ciertos pasos que muchos no estamos dispuestos a cumplir .Pero más allá ,debe haber el impulso que nos obliga a accionar.

Entonces supongamos que nuestro emprendimiento no es por ensayo y error porque sería una equivocación, sino que tiene unas bases bien sustentadas y hemos planificado para ello.

El modelo de coaching integral de Gregory Cajina  tiene que ver también con los cuatro ejes en los cuales un emprendor puede intervenir para crear, materializar y expandir su propia iniciativa empresarial .

Estos 4 ejes de los cuales el especialista habla son la Intención, el conocimiento, la cooperación y la acción.

En la intención se puede hablar de: Clarificación de los objetivos ,motivaciones, metas poderosas. Todo aquello que nos recuerda el para qué y no el porqué. En la intención según Cajina y yo opino lo mismo, esa Intención debe llevar una emoción cargada de una energía mayúscula, aquello que nos hace impulsarnos cada vez más hacia nuestras metas.

Luego vemos al conocimiento como un segundo eje que aporta al emprendimiento y muchísimo, tiene que ver con la identificación de nuestras destrezas, competencias, habilidades, ideas , conocimientos, metodologías, herramientas, que la persona requiere para ver la tangibilidad de su emprendimiento.

Luego, la cooperación :  Red de contactos que uno pueda tener , como co-operadores, socios, amistades que aporten ideas, clientes, familiares, proveedores, colegas etc. Las empresas familiares es un ejemplo de ello porque siempre acudimos a nuestra familia con competencias para que participen en el emprendimiento.

Es bueno destacar que el emprendedor se fusiona con otro para generar el éxito compartido, porque sino ya estaremos hablando de un negocio de empleador- empleado y de eso no se trata.

Y finalmente el 4 eje es la Acción: Ello implica el movimiento ,es decir, la toma de decisiones  que nos genera el desplazamiento.

Es bueno saber que La acción implica comenzar a caminar hacia Intención que es el para qué, empleando los conocimientos y apoyándonos unos a los otros.

Después que tengamos claros todos estos ejes para el emprendimiento tenemos que ver cuáles serian esas distinciones ontológicas del coaching que podemos aplicar . Aquí ya estaríamos hablando sobre el aporte del coaching a ello, del cual escribiremos en nuestra próxima entrega.

 

 

 

 

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Gilda Jiménez
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Gilda Jiménez

Lic. Comunicación social por la UCV,1986. Locutora profesional. Especialista en Oratoria,redacción y estilo, y atención al cliente y comunicación interna.
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